Suspiro
Perdí un suspiro en el Tren. Se salió por la ventana abierta que hace las veces de aire lavado en esa tripa subterránea de trayectos rápidos.
Perdí un suspiro. Se quedó entre los libros de Catalina.
Se me extravió en los escalones del subterráneo que lleva a ningún lado. O tal vez se quedó en la caja registradora de la papelería o colado en la cafetera.
Lo olvidé entre la pasta poblana y las teclas de la computadora.
Se escapó cuando escribía una historia. O la mía. Cuando busqué palabras. Mientras leí sobre comida.
Lo cociné con el agua caliente para el té nocturno. Se evaporó.
Perdí un suspiro. Salió de aquí por encima de las casas y las cruces neon del paisaje citadino.
Perdí un suspiro.
Si lo ves, regáñalo. Que aprenda: no puede escaparse así como así, tras lo que no se ve. Tras lo que no existe. Tras de ti.
Perdí un suspiro. Se quedó entre los libros de Catalina.
Se me extravió en los escalones del subterráneo que lleva a ningún lado. O tal vez se quedó en la caja registradora de la papelería o colado en la cafetera.
Lo olvidé entre la pasta poblana y las teclas de la computadora.
Se escapó cuando escribía una historia. O la mía. Cuando busqué palabras. Mientras leí sobre comida.
Lo cociné con el agua caliente para el té nocturno. Se evaporó.
Perdí un suspiro. Salió de aquí por encima de las casas y las cruces neon del paisaje citadino.
Perdí un suspiro.
Si lo ves, regáñalo. Que aprenda: no puede escaparse así como así, tras lo que no se ve. Tras lo que no existe. Tras de ti.
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