Cinco pares de ojos
Los ojos son increíbles. Pueden, en un solo parpadeo, mostrar alegría, enojo, tristeza, fascinación, duda... Hablan con las pupilas.
Pero de entre todos los pares de ojos en este mundo, hay cinco que amo.
Son de los hijos que no son mis hijos pero que quiero como si lo fueran. En sus nombres hay dos emes, dos jotas, una ese, y una pe.
Todos los días asoman sus miradas en el ordenador y en el muro de Facebook.
"Mira cómo creció". "Esto es su nuevo regalo". "Hoy tocó en un festival". "Estrena nuevo uniforme". "Hoy dijo 'mamá'". "Probó su nueva papilla".
Y todos los mensajes son noticias buenas cuando vibra el celular, a la mitad de una avenida o en el aglomerado autobús.
Ser tía es mágico. Y ellos también.
Pero de entre todos los pares de ojos en este mundo, hay cinco que amo.
Son de los hijos que no son mis hijos pero que quiero como si lo fueran. En sus nombres hay dos emes, dos jotas, una ese, y una pe.
Todos los días asoman sus miradas en el ordenador y en el muro de Facebook.
"Mira cómo creció". "Esto es su nuevo regalo". "Hoy tocó en un festival". "Estrena nuevo uniforme". "Hoy dijo 'mamá'". "Probó su nueva papilla".
Y todos los mensajes son noticias buenas cuando vibra el celular, a la mitad de una avenida o en el aglomerado autobús.
Ser tía es mágico. Y ellos también.
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