75 años, en promedio
"Vamos a vivir 75 años, en promedio, por eso es importante hacer un plan de vida", dijo con tono serio.
Mi quijada cayó al piso, rebotó y regresó a su lugar original. ¿75 años? ¿Sabía el hombre que le estaba diciendo eso a una mujercita que ya rebasó el cuarto de siglo y se angustia por el montón de canas sobre su cabeza? (Ejem... bueno, se angustia por casi todo).
Pero parecía no inmutarse pese a mis miradas de ¡ya cállese que exploto!
"25 de esos años, en un promedio de 5 horas todos los días, los pasaremos en la cama", continuó.
Acompañada o no, pero ahí, donde cierro los ojos y puedo viajar y convertirme en lo que quiera. Volar incluso. Ahí, con la almohada doblada sobre el brazo derecho, pasaré, en promedio, lo que tengo de edad.
"¿Y el resto? Bueno, también comeremos, estudiaremos, iniciaremos una relación de pareja, tendremos hijos...", y siguió así, enumerando actividades que parecían cargarme el lomo, porque terminé encorvada, anotando sin ganas en mi libreta.
¡Vaya, por Dios! ¡Qué rápido pasa el tiempo!
"Por eso es necesario un plan de vida", sentenció el hombre cuya labor ese día parecía partirme la cabeza a pedradas...
Nunca jamás he planeado mi existencia más allá del próximo año. Un viaje, los estudios, el trabajo, tal vez se cruce una relación... Pero ya. Los calendarios y yo no somos así, digamos, como los mejores amigos. Nunca, jamás.
Acostada en ese lugar, en donde supuestamente pasaré poco menos de la mitad de mi vida pensé... ¡Al diablo las estadísticas! La longevidad también se carga en los genes y, probablemente, me toque vivir más de 75... quizás 80 o 90 años...
Y pienso gastarlos escribiendo, preguntando, leyendo y aprendiendo... Cuando llegues, compartiéndolos contigo.
Mi quijada cayó al piso, rebotó y regresó a su lugar original. ¿75 años? ¿Sabía el hombre que le estaba diciendo eso a una mujercita que ya rebasó el cuarto de siglo y se angustia por el montón de canas sobre su cabeza? (Ejem... bueno, se angustia por casi todo).
Pero parecía no inmutarse pese a mis miradas de ¡ya cállese que exploto!
"25 de esos años, en un promedio de 5 horas todos los días, los pasaremos en la cama", continuó.
Acompañada o no, pero ahí, donde cierro los ojos y puedo viajar y convertirme en lo que quiera. Volar incluso. Ahí, con la almohada doblada sobre el brazo derecho, pasaré, en promedio, lo que tengo de edad.
"¿Y el resto? Bueno, también comeremos, estudiaremos, iniciaremos una relación de pareja, tendremos hijos...", y siguió así, enumerando actividades que parecían cargarme el lomo, porque terminé encorvada, anotando sin ganas en mi libreta.
¡Vaya, por Dios! ¡Qué rápido pasa el tiempo!
"Por eso es necesario un plan de vida", sentenció el hombre cuya labor ese día parecía partirme la cabeza a pedradas...
Nunca jamás he planeado mi existencia más allá del próximo año. Un viaje, los estudios, el trabajo, tal vez se cruce una relación... Pero ya. Los calendarios y yo no somos así, digamos, como los mejores amigos. Nunca, jamás.
Acostada en ese lugar, en donde supuestamente pasaré poco menos de la mitad de mi vida pensé... ¡Al diablo las estadísticas! La longevidad también se carga en los genes y, probablemente, me toque vivir más de 75... quizás 80 o 90 años...
Y pienso gastarlos escribiendo, preguntando, leyendo y aprendiendo... Cuando llegues, compartiéndolos contigo.
Comentarios