En una noche de insomnio

Estaba exhausta.

Desde temprano la misión parecía clara: correr. Correr para salir de casa, para tomar un taxi, para llegar a la entrevista, para escribir una nota, para comprar un café.

Pausa. 20 minutos para disfrutarlo y, de nuevo, emprender la marcha forzada a la parada del camión, apresurarse a marcar números en el celular, realizar una serie de preguntas a un funcionario mientras el urbano cruzaba una Glorieta.

“¡Gracias, señor! ¡Tenga un buen día!”, dos segundos para ser amable.

Apresuró el paso para cruzar la avenida y movió rápidamente los labios para insultar, en lo bajito, al conductor idiota parado sobre las líneas amarillas.

Dos minutos en el baño. No más. Una peinada y a escribir, fijos los ojos al monitor.

Escribir, escribir, escuchar, escuchar, escribir, escribir... Así hasta el infinito. Como una máquina. La diferencia es que le corrían miles de pensamientos cada vez que oprimía una tecla.

Estaba exhausta, rendida.

Buscar, encontrar; llamar, responder. Preguntar, preguntar, pregun... ¿qué? ¡Ah, sí! ¡La comida! Unas barras con moras, porque más tarde había que volver a salir, dejando todo en orden.

Sol inclemente. Sal. Corre. Pide la parada. Autobús semivacío, conductor enojado. Baja, pregunta, pregunta, espera. Pregunta otra vez y una más antes de irte.

Teclea, teclea, como poseída teclea. Tres 'enters' más y casi, casi estarás en casa.

Estaba exhausta, rendida, agotada.

¿Un helado? ¡Bah! ¿Por qué no? ¿Porque eres sola con tu alma? ¿Qué mejor? Pide, paga, come. Camina. Rápido o no llegas... O llegas tarde.

¿Van a la mitad de la celebración? ¿A qué te quedas? Sí, tal vez sea mejor irse. Coloca tu mochila, enfila el paso, cruza la calle, vete a casa.

Camina, oye música, camina; oye música, detente, mira, camina. Así por 20 minutos, sobre el andador central de la avenida.

Estaba agotada, casi moría.

Al final del día, tirada en la cama, la pregunta era la misma. Si tanto me gusta, ¿por qué estoy tan desanimada? Si tanto me gusta, ¿dónde quedó guardada la chispa que enciende el motor?

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