Veinte-Diez
Me levanté con el cabello revuelto. La desvelada del festejo familiar había dejado el cuerpo agotado... O quizás mi esqueleto sintió de golpe el peso de 52 semanas impregnadas de un montón de cambios.
Llegué al 2010 con mis tradicionales ojeras, el corte de cabello parecido a como empecé el 2009, y quizás con los tres kilos extras de peso que los tragones ganan en Navidad... Aunque los jeans aún me quedan. (¡Puf! menos mal...)
El año pasado hice el tercer intento de mi vida por una beca; llegué más lejos de lo que había imaginado.
Rompí reglas y tomé decisiones.
Conocí personas interesantes. Con algunas perdí contacto, pero te conocí y eso es más que suficiente.
Crucé límites y me sentí viva.
Leí el libro de mi vida, literal. Devoré otros varios... ¿Cinco? Son pocos...
Cine, conciertos; viajes en Metro, en autobús, en coche; con la familia, sola pero virtualmente acompañada; al norte, al centro y a Zapotlanejo. : )
Descubrí el Facebook y me volví su fan.
Aprendí nuevos acordes de guitarra y un poquitito de italiano.
Me enamoré de mi familia. Volví al norte y terminé en el Occidente.
En resumidas cuentas, el 2010 llega con la esperanza de que si el 2009 fue un buen año, éste sea mejor. Gracias por estar. : )
Comentarios