Suerte de reportera ; )
Vi la Cumbre desde la ventana de una casa prestada, atrás del Hotel Hilton.
Mi panorama mezcló el verde césped de unas canchas de fútbol, los enormes helicópteros, y el traje negro de un coqueto soldado estadounidense.
Colados entre los cercos de policías federales y elementos del ejército, mi fotógrafo y yo fuimos testigos del impresionante operativo de seguridad para la llegada y partida del Presidente de Estados Unidos, Barack Obama.
De verdad, parecía una escena salida de película de acción (cualquiera hollywoodense que sea su preferida).
Los agentes del servicio secreto vestidos con trajes negros y corbatas poco llamativas, hablando al aire, con el dedo índice deteniendo el tímpano en su oreja, peinando con perros adiestrados el terreno.
No podía haber fallas, ni siquiera una piedra de mayor tamaño en el camino. Si te encargas de cuidar al hombre más importante del mundo, t-o-d-o debe estar 'a punto'.
Los campos futboleros, al final de Avenida de las Rosas, se convirtieron dos días en un enorme e improvisado helipuerto, fuertemene custodiado por francotiradores, soldados y una treintena de enormes sujetos, agentes del servicio secreto.
Camionetas Suburban negras o arena, blindadas hasta las llantas, se revisaron por debajo con espejos, en busca de cualquier riesgo, y los gigantescos 'hombres de negro' gritaban a los vecinos curiosos.
"Ventana cerrada, pour favour", decían.
Con esas advertencias, y la idea de que hay tipos con armas de alta precisión en el edificio de enfrente, ¡claro que acatas la orden!
De pronto, las paredes retumbaron, los vidrios se cimbraron... Un enorme helicóptero gris de doble hélice, modelo Sikorsky MH-53M Pave Low IV, anunció que el presidente estadounidense, Barack Obama, no tardaría.
Las canchas eran un hervidero de agentes del servicio secreto, incluído ese intrigante soldado estadounidense...
Aterrizó -por fin- el enorme aparato y al abrir la escotilla... sólo salieron 28 funcionarios de la Casa Blanca que acompañaron a Obama a la Cumbre de Líderes de América del Norte.
Al Presidente sólo pude verlo en su segunda visita al helipuerto 'a la mexicana', de lejos, en una foto que tomé, poco antes de su partida.
La experiencia fue impresionante, e inolvidable...
'Haber-estado-ahí' y convertirme en la pantalla de algunas personas, es paga suficiente.
Gracias a los extraños que dejaron de serlo al prestarnos su casa dos días, a los que abrieron sus puertas a esta 'atolondrada' repotera que ese día, por preguntona, tuvo suerte.
Sin duda, la Cumbre de 2004 fue más entretenida, pero no cambiaría mi asignación por nada del mundo.
¿Y el soldado coqueto? Esa historia se queda sólo en el news y mi memoria... Se acabó. ; )
Mi panorama mezcló el verde césped de unas canchas de fútbol, los enormes helicópteros, y el traje negro de un coqueto soldado estadounidense.
Colados entre los cercos de policías federales y elementos del ejército, mi fotógrafo y yo fuimos testigos del impresionante operativo de seguridad para la llegada y partida del Presidente de Estados Unidos, Barack Obama.
De verdad, parecía una escena salida de película de acción (cualquiera hollywoodense que sea su preferida).
Los agentes del servicio secreto vestidos con trajes negros y corbatas poco llamativas, hablando al aire, con el dedo índice deteniendo el tímpano en su oreja, peinando con perros adiestrados el terreno.
No podía haber fallas, ni siquiera una piedra de mayor tamaño en el camino. Si te encargas de cuidar al hombre más importante del mundo, t-o-d-o debe estar 'a punto'.
Los campos futboleros, al final de Avenida de las Rosas, se convirtieron dos días en un enorme e improvisado helipuerto, fuertemene custodiado por francotiradores, soldados y una treintena de enormes sujetos, agentes del servicio secreto.
Camionetas Suburban negras o arena, blindadas hasta las llantas, se revisaron por debajo con espejos, en busca de cualquier riesgo, y los gigantescos 'hombres de negro' gritaban a los vecinos curiosos.
"Ventana cerrada, pour favour", decían.
Con esas advertencias, y la idea de que hay tipos con armas de alta precisión en el edificio de enfrente, ¡claro que acatas la orden!
De pronto, las paredes retumbaron, los vidrios se cimbraron... Un enorme helicóptero gris de doble hélice, modelo Sikorsky MH-53M Pave Low IV, anunció que el presidente estadounidense, Barack Obama, no tardaría.
Las canchas eran un hervidero de agentes del servicio secreto, incluído ese intrigante soldado estadounidense...
Aterrizó -por fin- el enorme aparato y al abrir la escotilla... sólo salieron 28 funcionarios de la Casa Blanca que acompañaron a Obama a la Cumbre de Líderes de América del Norte.
Al Presidente sólo pude verlo en su segunda visita al helipuerto 'a la mexicana', de lejos, en una foto que tomé, poco antes de su partida.
La experiencia fue impresionante, e inolvidable...
'Haber-estado-ahí' y convertirme en la pantalla de algunas personas, es paga suficiente.
Gracias a los extraños que dejaron de serlo al prestarnos su casa dos días, a los que abrieron sus puertas a esta 'atolondrada' repotera que ese día, por preguntona, tuvo suerte.
Sin duda, la Cumbre de 2004 fue más entretenida, pero no cambiaría mi asignación por nada del mundo.
¿Y el soldado coqueto? Esa historia se queda sólo en el news y mi memoria... Se acabó. ; )
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