Quiero escribir...
Y no puedo. He dedicado las últimas semanas a leer a Ibargüengoitia, a ver si por ósmosis se me pasa un poco del genio de aquel señor. Hoy empecé "Ensayo sobre la ceguera", de José Saramago, y nada...
En las servilletas de los restaurantes que visito a solas casi diario escribo algunos disparates, pero no me parecen merecedores de este hermoso escaparate... "No cambian al mundo, no aportan más que mis vagas ideas... Deben quedarse en el cajón".
¿El cajón? ¡Si traigo las bolsas llenas de esos dichosos "papelitos"! Entre los comprobantes del pago por cinco pesos que me dan en el camión (supuestamente garantizando mi seguridad) y las servilletas que almacenan mis pensamientos, me cuesta trabajo encontrar las llaves o el celular, cuando escucho que suena.
Me hace falta. Es un ejercicio de la lógica elemental. Sirve para emitir juicios. ¡Quiero escribir de lo mío y que otros lo lean!
En fin, esa es la situación. Han pasado 18 días de mayo y yo aquí, pegándole con hartas ganas al teclado de esta compu' que, pa' acabarla de amolar, ni siquiera es mía...
En las servilletas de los restaurantes que visito a solas casi diario escribo algunos disparates, pero no me parecen merecedores de este hermoso escaparate... "No cambian al mundo, no aportan más que mis vagas ideas... Deben quedarse en el cajón".
¿El cajón? ¡Si traigo las bolsas llenas de esos dichosos "papelitos"! Entre los comprobantes del pago por cinco pesos que me dan en el camión (supuestamente garantizando mi seguridad) y las servilletas que almacenan mis pensamientos, me cuesta trabajo encontrar las llaves o el celular, cuando escucho que suena.
Me hace falta. Es un ejercicio de la lógica elemental. Sirve para emitir juicios. ¡Quiero escribir de lo mío y que otros lo lean!
En fin, esa es la situación. Han pasado 18 días de mayo y yo aquí, pegándole con hartas ganas al teclado de esta compu' que, pa' acabarla de amolar, ni siquiera es mía...
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la sorcier