Una disculpa enorme
Ayer, en un 'lapsus brutus', escribí una entrada que nada que ver conmigo. Era una reflexión que pensé haber guardado como un borrador... Nunca me fijé que la había publicado.
Debo decirles que estaba a punto de caer rendida sobre el teclado de mi ya famosa 'ultraportátil' computadora, pero no resistí la tentación de combinar las 27 letras de mi teclado para escribir y no quedarme atrás con respecto a los años anteriores.
Esto es como una terapia. Yo, sentada aquí, escribo para tí, sentad@ allá, para que pases un rato agradable... o en ocasiones no tanto...
Agoto mis palabras, escribo sobre mil y un tonterías, las leo y me gustan. Tú tal vez te ataques de la risa y pienses '¡Válgame Dios con esta mujer!'.
Pero, ¿sabes? Tal vez eso me gusta. Que me leas. Gracias.
Debo decirles que estaba a punto de caer rendida sobre el teclado de mi ya famosa 'ultraportátil' computadora, pero no resistí la tentación de combinar las 27 letras de mi teclado para escribir y no quedarme atrás con respecto a los años anteriores.
Esto es como una terapia. Yo, sentada aquí, escribo para tí, sentad@ allá, para que pases un rato agradable... o en ocasiones no tanto...
Agoto mis palabras, escribo sobre mil y un tonterías, las leo y me gustan. Tú tal vez te ataques de la risa y pienses '¡Válgame Dios con esta mujer!'.
Pero, ¿sabes? Tal vez eso me gusta. Que me leas. Gracias.
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