Las coincidencias coincidentes

Es raro que sucedan.

De repente estás ahí, parada escuchando una melodía de jazz con tus audífonos en las orejas y, como casi nunca, volteas hacia arriba.

Frente a ti, uno de tus jefes del trabajo que tanto tiempo dudaste en dejar. Te sientes tonta pero a la vez inteligente. Hoy estás haciendo lo mismo que hace un año pero de manera continua y sí, más contenta.

"Hola", dices en voz alta.
"Hola ¡Qué gusto! ¿cómo estás?¿Vienes por trabajo?", responde él.

La plática transcurre sin mayores sobresaltos y al final entiendes que debes irte, porque hay que buscar información en otra parte. Despedida cordial y media vuelta.

¿Qué pensó él? Ni idea. ¿Que qué pensaste tú? Pues que eres afortunada por las oportunidades que la vida te regala: conocer gente, evolucionar y aprender todos los días de tus metidas de pata.

De las metidas de pata, que siempre traen algo bueno, aunque a primera vista es difícil encontrarlo... La música pasa a segundo término. Paras un camión y te subes, es momento de regresar a la cruda realidad... Sonríes. Lo disfrutas.

Llegas y escribes como hace tiempo no lo hacías. Tal vez hacía falta esa coincidencia coincidente para que abrieras los ojos y reconocieras que lo que haces te gusta, te enamora, te seduce.

Tal vez las coincidencias no son coincidentes y se trata sólo de una mensaje en códigos del Mando Superior para ubicarte en tu pequeño mundo, que a veces parece desubicado.
Quiero otra de ésas, por favor.

"No me hubieras dejado esa noche, porque esa misma noche encontré un amor. Parecía que estaba esperando tu momento de partir, parecía haber observado mis momentos junto a tí", C.T.

Comentarios

Anónimo dijo…
a veces las palabras expresan tanto pero mi comprensión es tan pequeña que me da lastima...

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