Un domingo cualquiera

El colchón se hunde. Estoy sentada sobre mi vientre leyendo infames historias de pérdidas y malas decisiones.

En la mano derecha una taza y, en su interior, un humeante café. Tomo un sorbo y deslizo mis manos por su contorno. Una lluvia de ideas: ¿escribo acerca del café o de la taza?¿importa si propongo una opinión? ¿Qué tal si estoy pensando en alguien prohibido?

Enciendo el ordenador. Mis manos ahora acarician un teclado pequeño y recuerdo cómo me gusta escribir, tonterías quizás, pero escribir.

I've been missing it.

Comentarios

Anónimo dijo…
¿una taza?, ¿cafe?; seria interezante o toda via mejor escribir lo prohibido, eso hace a los escritores. toda via tengo sed de tus lineas.
Anónimo dijo…
como que te odio, por que?: porque tevas y desapareces.

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