Un arrivo
¡YA llegaron los chochongos! La casa de Monita es un jolgorio. Entre los gritos de la Chochonga mayor, el Chochonguito pelón y los balbuceos de la Chochonguis, la casita parece un manicomio.
A eso, Monita le agrega una conglomeración en su cuarto, largas filas y horas de espera para el baño, la emoción de poner el Nacimiento y los olores deliciosos de tamales y buñuelos que Mamá Monita prepara en la cocina.
También está Camilo. ¡Pobre de Mac! Se siente invadido, pero después de los primeros ladridos parece que empieza a acostumbrarse.
Salen los traumas abuelezcos, empiezan los paseos a pie y, de repente, el Chochonguito grita a media calle: "Me siento como en México. Aquí también hay Blockbuster y KFC". Monita respira tranquila mientras sostiene su mano. Todavía está en la civilización...
A esto sabe la Navidad. A esto huele: a familia.
A eso, Monita le agrega una conglomeración en su cuarto, largas filas y horas de espera para el baño, la emoción de poner el Nacimiento y los olores deliciosos de tamales y buñuelos que Mamá Monita prepara en la cocina.
También está Camilo. ¡Pobre de Mac! Se siente invadido, pero después de los primeros ladridos parece que empieza a acostumbrarse.
Salen los traumas abuelezcos, empiezan los paseos a pie y, de repente, el Chochonguito grita a media calle: "Me siento como en México. Aquí también hay Blockbuster y KFC". Monita respira tranquila mientras sostiene su mano. Todavía está en la civilización...
A esto sabe la Navidad. A esto huele: a familia.
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